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sábado, 13 de octubre de 2012

Próximo reto: Nōken 4

Ha pasado bastante tiempo desde la última vez que escribí aquí, pero eso no quiere decir que haya abandonado el estudio de idiomas. De hecho, me encuentro actualmente estudiando para presentarme el 2 de diciembre al examen Nōken 4.
 

A pesar de que creo que mi nivel no corresponde al exigido en este examen, en julio finalmente decidí matricularme. Como sabéis, sin una meta concreta me es muy difícil estudiar por mí sola, por lo que apuntarme al Nōken era la excusa perfecta para motivarme. De esta manera, desde agosto he vuelto a estudiar seriamente japonés y para estas semanas he diseñado un calendario de estudio en el que combino los kanji (creo que con los dos libros de Basic Kanji Book será suficiente), gramática (he empezado con el último libro de Japonés en Viñetas en su versión inglesa), vocabulario, comprensión oral y comprensión escrita.

Este estudio intensivo está teniendo efectos colaterales (el otro día en vez de decir “félicitations” a una amiga francesa, me salió naturalmente un おめでとう), pero estoy contenta con el progreso de estas semanas y cuento con poder estudiarlo todo antes de diciembre. Os mantendré informados.

Por cierto, la próxima semana anunciaré un nuevo y muy interesante proyecto. ;)

martes, 5 de junio de 2012

¿Cómo obtener los mejores resultados en el aprendizaje de una lengua: las lenguas como medio o como fin?

Este es un tema que repetidamente acude a mi mente y que me plantea un serio dilema por los resultados que ofrece cada perspectiva.

Como bien sabéis, siento una gran fascinación ante cualquier lengua extranjera. Lógicamente tengo mis preferencias y no todas me atraen por igual, pero el interés está siempre presente. Ahora bien, a lo largo de los años he ido comprobando cómo por mucho que me interese una lengua y la estudie con seriedad, los resultados no son lo suficientemente satisfactorios si no existe un objetivo más allá del simple interés. Tomemos por ejemplo el finés o el islandés. Se trata de dos lenguas que me apasionan, cuya ortografía es preciosa y que cada vez que las escucho no puedo más que maravillarme. Sin embargo, tras varios meses de estudio siempre llego a un punto en el que me pregunto a dónde verdaderamente quería llegar, me desanimo en cierta manera y dejo de estudiar. Quizás se deba a que una vez conocidas las bases, lo único que queda es profundizar en el idioma y como a corto plazo no es imprescindible para mi supervivencia, ese interés inicial desaparece. Por ello, me inclino a pensar que se consiguen los mejores resultados cuando tienes un objetivo concreto y el idioma es el medio para conseguirlo.

En este caso, tomaría como ejemplo mi experiencia con el chino. Comencé a estudiarlo porque me parecía interesante (y útil, por supuesto), pero fundamentalmente porque quería solicitar una beca para la que era clave el contar con un conocimiento del idioma y, a ser posible, un título del HSK. Con este objetivo en mente me apliqué y logré sacar muy buenas notas en mi curso en la UC y después seguí estudiando por mi cuenta hasta que aprobé el HSK1. De igual manera, con el japonés tengo varios objetivos en mente (entre ellos, acceder a los estudios históricos en dicho idioma) que me impulsan a no abandonar su estudio y a seguir día a día luchando por mejorar, y los resultados que obtuve, por ejemplo, en el Noken me vuelven a demostrar que el nivel que alcance en un idioma dependerá de si tengo un objetivo en mente.

Así pues, estas experiencias me han enseñado que los mejores resultados en el aprendizaje de un idioma se obtienen cuando nos marcamos un objetivo concreto en el que el idioma es un importante medio para alcanzarlo.

¿Qué opináis vosotros? ¿Habéis alcanzado un mejor nivel en el idioma cuando lo estudiabais por mero placer o cuando teníais un objetivo más allá de lo lingüístico?

domingo, 28 de noviembre de 2010

¿Cómo estudio para un examen?

Aprovechando que estoy estudiando para un parcial de japonés, he decidido hacer esta entrada comentando cómo estudio para un examen (vale para cualquier idioma). Sin embargo, he de recalcar que se trata de un examen escrito con contenido cerrado, por llamarlo de alguna manera; pues para un examen oficial o para el que se requieren varios años de estudio, no emplearía este método (sería inútil aprenderse listas de vocabulario, por ejemplo).
Así pues, lo primero es disponer de todos los materiales de clase a mano.


Empezaré por las fotocopias, donde hay diferentes tipos de contenidos y ejercicios. Por lo tanto, el primer paso es ordenarlos.

Dependiendo del volumen de hojas, haré más o menos categorías. En general, lo primero que hago es apilar por un lado todas aquellas fotocopias que no me aportan nada (ejercicios de comprensión oral sin vocabulario nuevo, ejercicios de repaso o de expresión oral), es decir, cuyos contenidos se hallan explicados en otras fotocopias. Después, pasaría a formar otro montón de fotocopias donde están todos los contenidos relevantes que me he de estudiar (fundamentalmente vocabulario y gramática- si son muchas de cada, las separaré). Por último, como véis en la foto de abajo, me quedan otros dos montones, se trata de los exámenes y ejercicios corregidos, así como de todas las fotocopias del anterior examen.


Ordenado ya todo, pasaría a estudiarme las fotocopias de vocabulario y gramática, repitiendo palabras y frases como si fueran un mantra (siempre estudio en voz alta), y confiando en que se vayan grabando en mi mente. Después repasaré de nuevo las fotocopias del anterior examen. Lo que hago fundamentalmente es leer y repetir. No se trata tanto de memorizarlo a conciencia, sino de que de alguna manera "me suene" a la hora de hacer el examen (desde hace varios años, y por la carrera que he estudiado, memorizar para mí no tiene sentido)
Por último, me centraría en el libro (del cual hablaré en otra entrada de reseñas), pasando página a página y repitiendo cada palabra o frase unas cuantas veces antes de pasar a la siguiente.

Como ya he dicho al principio, estos exámenes no suponen un gran reto, se trata de "memorizar" todo lo que puedas para completar lo que se requiera. De todas maneras, he de decir que éste es el método que he seguido en todos mis exámenes de la Escuela de Idiomas (para inglés, alemán, francés, y, ahora, japonés), con mayor o menor intensidad dependiendo del nivel (lógicamente, en el último curso no memorizaba apenas nada porque no tenía sentido, e incluso diría que ni estudiaba), y que me ha funcionado. Aún así, es obvio que no todo es estudiar. Siempre hay que tener en cuenta otros factores clave: comprensión oral y escrita, y expresión oral. Pero de ello ya hablaré en otra entrada... ¡Saludos!